• Vamonos de Vagos

Si la colonia hablara, la muestra de que las leyes no son justas para todos


Por Alfredo Pérez


La cinta del director Barry Jenkins nos lleva al Harlem de los años 70, en Nueva York, donde los protagonistas, Fonny (Stephan James) y su novia Tish (KiKi Layne), viven la penuria a escasos meses de convertirse en padres. Una acusación de violación por una mujer puertorriqueña nos lleva a esta interesante historia de abuso de los derechos humanos hacia la comunidad afroamericana en Estados Unidos.



En este relato no lineal, pero bien construido, se va relatando la indefensión de cierto sector de la población estadounidense, donde un policía blanco es el encargado de hundir en la cárcel a una persona con su testimonio por el simple hecho de ser de la raza negra.


La lucha de Tish por liberar a su novio llega hasta niveles insospechados por parte de la familia de ella, hasta el punto de que su madre viaja a Puerto Rico para convencer a la parte acusadora de retirar los cargos contra su supuesto violador. Un relato que queda un tanto inconcluso porque nunca se nos aclara si Fonny en realidad estuvo involucrado en los hechos, además de que hay escenas que son prácticamente desechables porque no nos llevan a nada.



La música en este relato es parte esencial por la ambientación de la década donde se dan los hechos, impecables actuaciones de Kiki Layne y Stephan James, dando una cátedra de lo desgastante que es el sistema penal y judicial de los Estados Unidos, donde el acceso a la justicia por parte de las minorías sigue siendo, como hemos visto en varios casos, totalmente una utopía.