• Vamonos de Vagos

“Quiéreme mucho”: El mezcal artesanal del amor.

Por: Sr. Torres


Llegando al coctel de presentación me ofrecieron amablemente una refrescante bebida a base de jugo de mango, mezcal, hielos y un poco de chile “piquín” dije bueno, venga, la noche en la CDMX es calurosa y cae bien para refrescar.


Luego me ofrecieron uno más, en esta ocasión, derecho, sin limón, sin nada, y entonces: un trago, dos tragos y ¡vaya sorpresa¡ ante mi estaba una botella multicolor con el nombre de “Quiéreme mucho” el sabor ahumado clásico de este destilado, lo revelaron como uno de los mejores mezcales que he probado en estos días.


Averiguando más sobre el origen, encontré que su producción es de lo más artesanal porque se conjugan la tradición y el arte, rescatados en este caso por quienes lo elaboran en la Ex-Hacienda Guegorene en el estado de Oaxaca. Iñaki Paz, Director de Marketing explicó que “es la única marca de mezcal que tiene los 5 eslabones de la cadena productiva: Es Viverista, productora de maguey, productora de mezcal, envasadora y comercializadora. Este proyecto sustentable es un esfuerzo por rescatar el milenario arte zapoteco y la tradición agavera más antigua de nuestra historia”.


El mezcal "Quiéreme Mucho" ofrece una diversa gama de mezcales premiados como Tepextate, el más longevo de los agaves que requiere una maduración mínima de 23 años; el Espadín, que requiere una maduración mínima de nueve años; el Cuishé, extraído de un agave con forma de palmera; y el Tobalá, cuyo agave requiere una maduración mínima de 15 años.


Pero algo sorprendente y que no debo omitir es el esfuerzo por resaltar las capacidades artísticas de los oaxaqueños ya que estos mezcales son envasados en botellas únicas que son pintadas y decoradas a mano en colaboración con más de 120 artesanos originarios de San Pedro Taviche, por lo que ninguna botella es igual a otra.


Para cerrar la noche un último mezcal y lo tome como me lo recomendó el bartender “como a las novias: de besito, en besito”, que fue, sin duda, la mejor forma de saborear la profundidad de sus notas ahumadas.