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La realidad cultural vista con los ojos del periodista y dramaturgo Pablo Bujalance

María Esther Beltrán, desde Málaga, España

Fotos: Javier Albiñana


El Covid-19 vino a traer al mundo un paro que no se esperaba. En una ciudad en pleno crecimiento como es Málaga, de ver sus calles aglomeradas de turistas y residentes lleva más de cincuenta días en silencio y solitaria.


Para dar a conocer la situación cultural de la Costa del Sol le preguntamos al periodista y dramaturgo, Pablo Bujalance, su opinión.


Comentó estar bien ante este Covid-19. “Adaptado al teletrabajo, aunque he tenido que salir con frecuencia para escribir crónicas sobre la epidemia y el desamparo de Málaga en estos días. Por una parte he agradecido disponer de más tiempo, aunque por otro, claro, hay dificultades nuevas a las que hacer frente y uno no siempre llega bien entrenado”.


Pablo Bujalance

Málaga en los últimos diez años  se ha convertido en la ciudad de los museos. La capital de la  Costa del Sol en un punto de referencia cultural. Se encuentran: Museo Carmen Thyssen Málaga, Fundación Picasso Museo Casa Natal, el Centre Pompidou Málaga, Museo Picasso Málaga y la Colección del Museo Ruso. Así como una veintena de otros museos locales que muestran la idiosincrasia de esta región, así como sus costumbres y tradiciones.


Sobre si seguirá siendo referente cultural Bujalance indicó: “En general, sí. Pero, al mismo tiempo, Málaga dispone ahora de una ocasión única para replantear sus términos como ciudad cultural. Con una oferta orientada principalmente al turismo, especialmente desde sus museos, dado que ahora vamos a estar sin turismo internacional durante varios meses convendría reorientar la cuestión hacia el consumidor local de cultura, cuyos intereses pueden ser otros. Y, del mismo modo, tenemos la oportunidad de definirnos como emplazamiento cultural a tenor  de la producción que somos capaces de generar, no de la que importamos. Con la aplicación de la política adecuada, podríamos estar en el principio de un momento muy interesante.


- ¿Habrá cambios en el modo de creación y supervivencia en el medio artístico?


En la creación no, salvo cuestiones puntuales como tal vez un mayor desarrollo del streaming ahora que se han popularizado herramientas para el encuentro virtual como Zoom o Meet. Seguramente la digitalización de los procesos de acercamiento al público tendrá un desarrollo interesante, pero esto ya se venía dando desde hacía años, así que no entraña necesariamente una novedad. En cuanto a la supervivencia, será interesante comprobar hasta qué punto la virtualidad permitirá una expansión de la cultura independiente en términos de autosostenibilidad. Pero tampoco creo que cambien demasiado los procesos relativos a la industria cultural una vez que puedan volver a ocuparse los espacios tradicionales.


-  ¿Con qué ánimos está la comunidad creativa malagueña para emprender estos nuevos  retos?


Por lo que he podido comprobar en las entrevistas que he ido haciendo estas semanas, hay una preocupación lógica pero los ánimos están enteros. Muchos creadores comparten la idea de que la dedicación cultural se vive siempre al límite, a base de golpes y dificultades, de crisis y de pocos ingresos, y que de alguna forma muchos ya estaban preparados para un golpe así. También percibo mucha ilusión por volver a trabajar para el público, por ofrecer nuevos proyectos. Así que confío en que el sector cultural de mi ciudad sabrá salir adelante.


- ¿Qué propuestas harías para encaminar la cultura ante un mundo político que parece no ponerse de acuerdo para salir  fortalecidos juntos?


No sé si los desencuentros en política tienen consecuencias directas en la cultura, porque si algo comparten todos los partidos es una preocupación más bien ligera o mínima por la materia. Es algo que se percibe incluso en los programas o debates electorales, donde ni siquiera se habla de cultura. Yo partiría de una cuestión de base, y es el reconocimiento, un poco en la línea de lo que te contaba antes, de la cultura como sector estratégico.


-¿Qué esperas del futuro inmediato ante la desescalada que anuncian?


Incertidumbre, me temo. Confío en la responsabilidad de la mayoría para que no haya regresiones indeseables. Vamos a vivir un verano atípico, con muy poco turismo y una oferta cultural muy, muy reducida. Me preocupa más el otoño, porque con la definitiva vuelta a los colegios, los museos, la calle y las administraciones sí que sería dolorosa una regresión. Cruzo los dedos.