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Joker, el surgimiento del mal tiene una explicación lógica

Vía Alfredo Pérez (Colaboración Especial)


El universo de Batman, el Caballero de la Noche, cumplió hace unos días 80 años de existir. Al encapuchado guardián de Ciudad Gótica, que curiosamente actúa fuera de la ley en contra de personas que infringen la ley, no le podía faltar un némesis, alguien con las mismas características psicológicas, dígase lo que se diga.


El surgimiento de “el Joker” o Guasón como se ha conocido, es abordado de manera magistral en la cinta de Todd Philips, con la actuación magistral de Joaquín Phoenix, quien sin temor a equivocarme, realiza la mejor interpretación de uno de los villanos más queridos del universo de DC Comics, recordando en algunas fases de la película al desaparecido Heath Ledger.




Además, la película contiene un alto contenido psicológico, digna de estudio para los psicoanalistas, ya que se aborda el trastorno límite de la personalidad, un padecimiento poco conocido en la actualidad, pero que puede ser mortal tanto para quien lo padece, como para quien vive cerca de alguien que lo padece, como le ocurrió a Arthur Fleck (Joaquín Phoenix), el hijo de nadie que vivió solo con su madre adoptiva.


Por primera vez, la figura de Thomas Wayne, quien en las cintas o en los comics siempre ha sido tratado como el mártir de la decadencia de Ciudad Gótica, se ve un tanto opacada o ensombrecida por tener una liga descabellada con el Guasón. Destaca también la actuación de Robert De Niro, como un animador o showman que aparenta ser muy empático, pero que se burla de la sociedad de una ciudad bastante caótica en cuanto a valores sociales.


Gracias a la película, por fin se tiene una idea más acorde sobre el origen del Joker, cuya locura abarrotará las salas de cine a partir del próximo 4 de octubre.


Foto: Cortesía Warner